22 enero 2018

ELEMENTOS MATERIALES Y PSICOLÓGICOS PARA LA EXCITACIÓN

Estímulos para alcanzar placer sexual

Betsaly Huerta
22 de Enero de 2018

Los juguetes y las frutas son elementos perfectos para estimular el placer sexual.

  La sexualidad es diferente entre hombres y mujeres, se caracteriza por etapas de tipo psicofisiológicas, donde el placer es fundamental. Para lograr el gozo sexual debe existir la influencia de circunstancias, conductas y experiencias.

  Según señala el urólogo y sexólogo venezolano, Elvin E. Ferrer, en su libro “La Dimensión Sexual del Varón” los hombres tienen entre su menú sexual, las fantasías, el uso de accesorios sexuales, la pornografía y actualmente el cibersexo.

Poner en práctica la imaginación a veces no funciona igual que en la mente.
   
  Es necesario destacar que las mujeres también han mostrado simpatía por este tipo de prácticas, ellas son más conservadoras y sensibles que los hombres, pero en la última década se han aprobado el cibersexo.


  Cabe señalar que las prácticas más comunes para estimular el placer sexual son mediante elementos materiales, tales como juguetes sexuales y el poder de la mente, a continuación, se exponen las rutinas más experimentadas:

1.    Las fantasías sexuales: Son representaciones mentales creadas por el inconsciente teniendo como tema principal las relaciones sexuales. El hombre puede transformar el mundo real en lo que más le agrade, puede producirlas de maneras voluntaria o involuntaria, comienza desde su niñez hasta el fin de su vida. Cabe destacar que las mujeres también fantasean.

Las fantasías más frecuentes son:
-       Tener relaciones con una pareja que no sea la propia.
-       Hacer Orgías (tríos es la más común)
-       Tener relaciones incluyendo escenas violentas como el sadismo o masoquismo, siendo él quien domina a la mujer sumisa que lo consiente y satisface.
-       Cambiar el lugar acostumbrado.
-       Volver a hacer el amor con exparejas.
-       Tener relaciones sexuales con personas del mismo sexo.
-       Hacer el amor con la propia pareja de manera diferente, bien sea; anal, oral, o donde la pareja sea más participativa.
-       Ser el objeto de violación de una mujer.

  Según Ferrer, hay personas que llevan a la práctica sus fantasías sexuales, pero al hacerlo pierden mucha o sino toda la magia que poseía en mente, paradójicamente, una fantasía puede convertirse en una mala experiencia si se hace realidad. 

2.    Uso de accesorios sexuales: Estos son complementos que se utilizan para estimular los sentidos, con el fin de aumentar el placer sexual. En ocasiones son necesarios para el autoerotismo y masturbación; existen tanto para varones como para hembras, otros son de uso unisex.

  En el mercado existen juguetes sexuales que pueden estimular la cara, el cuello, los oídos y la piel en general, otros sirven para introducirlos en la vagina o el ano, mientras que para el pene hay variedad de diseños donde el miembro se introduce, algunos con agujeros (con forma de vaginas, boca, ano), así como anillos, fundas y bombas de vacío, ésta última es usada en individuos con dificultad de eréctil.

  Para adquirirlos y utilizarlos, lo único necesario es tener una mente abierta y buena comunicación con la pareja para llegar a acuerdos. 

3.    Pornografía: Es una práctica de estímulo sexual que se basa en las imágenes de actos sexuales con el fin de provocar excitación desde la adolescencia, en parejas también es común para promover la imaginación y el deseo, comúnmente reflejan situaciones de sumisión y poder. 

  Las mujeres por no ser visuales como los hombres, no se excitan tan fácilmente con este tipo de estímulos, pueden llegar a incomodarse o de mantener la mente abierta lo tomarán como una guía para complacer a su pareja, pero no para sentir placer propio, pues esto sólo se logra a través del afecto, contacto físico, dedicado y sutil, de esa forma ella va a pedir más.

4.  El cibersexo: Es el sexo virtual llevado a cabo mediante dispositivos informáticos, donde se envían mensajes sexualmente explícitos de describen sus experiencias y acciones sexuales, estimulando las fantasías y los deseos sexuales.

  Son conversaciones que pueden darse en parejas o en grupos, donde también se comparten imágenes, videos o hasta videollamadas, creando una fantasía grupal que culmina en la práctica sexual, sin penetración ni contacto físico.

  Esta práctica se define como una relación virtual, por lo que fomenta la mentira y un escape al mundo real; es un arma de doble filo, pues al practicarse con desconocidos puede atraer a alguien perverso y peligroso; en el caso de practicarlo con conocidos puede romper corazones.


  También es peligroso debido a que es una práctica común entre adolescentes que puede exponer a menores de edad al “grooming” (la sexualidad de un menor no es la misma que la de un adulto, por lo que el cibersexo puede promover abusos infantiles) o al “bullying” (mediante redes sociales o en el entorno donde se desenvuelve el adolescente).

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